Conoce en esta entrada todos los secretos que guarda la polifacética, multifuncional y reconocida Rosa Mosqueta para el tratamiento de cicatrices. Un producto natural de extraordinarios poderes para sanar hasta el alma, pulverizar marcas de todo tipo, irritaciones, picadas, estrías, quemaduras y muchas otras lesiones de la piel. Te decimos todo sobre esta poción mágica.

productos con rosa mosqueta

¿De dónde proviene la Rosa Mosqueta?

La Rosa Mosqueta es de origen vegetal, recibe su nombre de la hermosa y delicada flor rosada de su planta salvaje, familiar cercano de las rosáceas, autóctona de Europa, donde hoy se cosecha, especialmente en el Reino Unido.

Aunque no es exclusiva de Europa, ya que se consigue también en América del Sur, andes chilenos y argentinos, así como en Asia y norte de África. Donde se procesan sus semillas para extraer su aceite vegetal para uso cosmético, gracias a ricas propiedades emolientes.

El óleo de la Rosa Mosqueta es producto de los huesos de la flor de su arbusto, conocido como moschata o Rubiginosa

Su uso sin embargo, no es solo cosmético, ya que se ha empleado desde la antigüedad en la medicina tradicional popular gracias a sus extraordinarias propiedades. Debido a sus ricos ácidos grasos esenciales, como el Omega 3 y 6, linoleico, linolénico y antioxidantes y vitaminas del grupo A, C y E.

Siendo altamente hidratante para la piel, ayuda a regenerar sus células, perfecta usarse en el tratamiento de quemaduras, cicatrices, estrías, acné, entre muchas otras lesiones corporales.

Aceite de Rosa Mosqueta: composición

Como bien se adelantó, la Rosa Mosqueta debe su magia a la riqueza de sus ácidos grasos poliinsaturados, en una importante proporción de 80%. Asimismo, contiene ácidos linoleico (Vit. F) en un 35 a 50%, y linolénico en un 22 a 38%. 

Contiene también un 2 a 5% de otros ácidos grasos beneficiosos para la piel, como el Palmítico, Esteárico en un 3% y Oleico en un grado de 13 a 18%. Todos estos componentes grasos insaturados/saturados le aportan al aceite todas sus maravillosas propiedades emolientes, hidratantes y regeneradoras cutáneas. 

Adicionalmente, el aceite de Rosa Mosqueta aporta Vitamina C, betacaroteno, taninos,  flavonoides y ácido transretinoico. Todos esenciales, ya que el cuerpo no lo sintetiza, pero si lo requiere para producir fosfolípidos, como el caso de células epiteliales, aportando hidratación y flexibilidad a la piel mientras nutre profundamente.

Es portadora además de un grupo importante de vitaminas necesarias para regenerar la piel, como la A, C, B1, B2, en forma de betacarotenos, taninos y flavonoides antioxidantes. 

Como se observa, estos componentes convierten al aceite de Rosa Mosqueta en un poderoso regenerador cutáneo, siendo justamente todos estos atributos que la convierten en un magnífico producto cosmético, una cirujana para tratar casi todo tipo de cicatrices.

De este modo, el modesto y silvestre arbusto de Rosa Mosqueta de flores rosadas tiene un alto valor para el cuidado integral de la piel.

Extracción de su aceite

La Rosa Mosqueta se cultiva especialmente para cosechar su fruto, cuyo cultivo predomina en regiones lluviosas de América y Europa. Al desprenderse sus pétalos de la flor, se forma su fruto ovalado rojizo. 

Este bulbo posee en su interior unas semillas grandes y es de allí que se extrae su preciado aceite. Para obtener un aceite de Rosa Mosqueta de calidad extra se realiza por medio de una prensa y extracción en frío, sin agregar  químicos.

Luego de ello, se procesa el aceite refinado a altas temperaturas (superiores a 200 ºC). Este último paso es muy delicado, ya que se pueden perder algunas propiedades por calor o volatilidad de sus compuestos naturales. Siendo importante elegir una marca que ofrezca que cumpla con este proceso y su óptima calidad.

H2: La Rosa Mosqueta y las cicatrices

Ya sabes que el poder de la Rosa Mosqueta proviene de sus ácidos grasos esenciales, los cuales son los responsables de ayudar en la reducción o proceso de cicatrización y regeneración de la piel dañada. 

No obstante, de todos sus maravillosos componentes, quienes se llevan la bandera en la eliminación de cicatrices, son el ácido transretinoico y betacarotenos, agentes precursores de la Vitamina A, presentes en el aceite de Rosa Mosqueta. Que además de cicatrizar, igualan el tono y textura de la piel.

¿Cómo aplico la Rosa Mosqueta en las cicatrices?

Es importante tratar con la piel limpia y seca, colocar el aceite de Rosa Mosqueta y frotar suavemente. Se sugiere usar mañana y noche durante los 3 ó 4 primeros meses. Los siguientes, aplicar cada 24 horas para observar una piel más flexible, y el colágeno comience a regenerar la piel, cuyo proceso se toma entre 18 meses y 2 años.

Para obtener éxito con el aceite de Rosa Mosqueta se requiere constancia, ya que la cicatrización es lenta, pero los resultados valen la pena. Igualmente, tendrá mayor efectividad en cicatrices recientes, una vez cierre y no tenga costra, iniciar su aplicación.

Otros beneficios de la Rosa Mosqueta

Gracias al poder de la Rosa Mosqueta, es ideal para tratar lesiones que requieran dosis extras para regenerar la piel y de antioxidantes. Aporta sobrados beneficios para la piel, especialmente en la fase de recuperación de cicatrices, quemaduras, acné y otras. Veamos más de cerca sus poderosos efectos:

Efecto regenerador

Sus poderosos ácidos grasos insaturados se recomiendan para estimular el proceso de epitelización. De hecho, se ha demostrado su poder en las cicatrices. Además de mejorar el aspecto, tono y elasticidad de la piel de la cicatriz.

Efecto antiedad

La Rosa Mosqueta es la mejor aliada de la piel, previene y corrige el envejecimiento. No es un secreto los daños causados por la exposición frecuente al sol, a quien se deben las primeras arrugas, al igual que las variaciones en la ubicación de gránulos de melanina, dando paso a las manchas, como principales señales notorias la vejez cutánea.

¿Y qué hace el aceite de Rosa Mosqueta en este caso?, coadyuva en la reducción de arrugas superficiales y la pigmentación. Por lo que suaviza la piel en mujeres mayores, o con señales de daño solar.

Efecto hidratante

Por la acción hidratante de sus ácidos grasos, la Rosa Mosqueta es ideal para potenciar la integridad cutánea, así como el buen estado de la emulsión epicutánea. Es por tanto, un mecanismo hidratante pasivo y activo, evidenciado en una mejora significativa en la elasticidad e hidratación de la piel.

Por ser especialista en cicatrices y marcas cutáneas, está indicado para masajes y combatir adherencias, así como reactivar la circulación del área afectada. En general, la Rosa Mosqueta es ideal para:

  • Prevenir, tratar estrías y suavizar las existentes, producto del estiramiento de la piel en el embarazo o aumento de peso.
  • Calmar irritaciones y pieles frágiles, hipersensibles o reactivas. Así como para tratar dermatitis atópica, eccemas y sarpullidos, alergias, psoriasis, entre otras.
  • Cuidar y reparar pieles bajo tratamientos con radiación o quimioterapia, gracias a la ausencia de excipientes y conservantes.
  • Tratar pieles sensibles, como la de los niños.
  • Tratar resfriados y mucosidades.
  • Retardar la oxidación celular.
  • Regenerar la piel con marcas de acné, quemaduras y úlceras.
  • Nutre profundamente la piel, coadyuva en reparar y combatir arrugas o líneas de expresión.
  • Prevenir la vejez temprana, por su poder antioxidante, reduce el estrés oxidativo de la piel.
  • Propicia la elasticidad y tonicidad de la piel, puesto que ayuda a sintetizar el colágeno.
  • Cuida el cabello y cuero cabelludo, mejorando la caspa, psoriasis y eczemas.
  • Disminuye la inflamación y congestión del área donde se aplique la Rosa Mosqueta.

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