inyección toxina botulinica

¿Sabías que la toxina botulínica se puede usar como terapia en distintas patologías? La evolución clínica y la tecnología dan pasos más allá de lo meramente estético. Se trata de una toxina manipulada en laboratorios con poder de paralizar cualquier músculo del organismo. Conoce en esta entrada todo sobre esta bacteria que revolucionó el mundo de la belleza y la medicina.

¿Qué es la toxina botulínica?

La toxina botulínica se le conoce popularmente bajo el nombre genérico de botox, no obstante, este término se refiere a una marca en particular. Ello significa, que lo que se aplica realmente es la toxina botulínica, que viene bajo diversas marcas. Dentro de las más frecuentes en el mercado cosmético figuran Vistabel o Botox, Bocouture y Azzalure.

Es una neurotoxina originaria de la bacteria clostridium botulinum, y que en cantidades considerables, resulta tóxica o venenosa, llegando a desencadenar una severa parálisis muscular progresiva. 

Este tipo de lesión se conoce como botulismo, cuyos signos comienzan  con resequedad en la boca, náusea y vómito.

Con el descubrimiento del poder de la toxina botulínica, comenzó a usarse para paralizar ciertos músculos del rostro y cuerpo. Y clínicamente, se emplea como terapia de algunas condiciones neurológicas hiperactivas. 

Mientras que en el campo de la estética y la belleza, la toxina botulínica se usa inyectada en pequeñas porciones, la finalidad es bloquear determinadas respuestas nerviosas producto de una contracción muscular. 

Al aflojar los músculos, las arrugas desaparecen, cuyo efecto dura entre 3 y 6 meses. Después de lo cual estos despiertan, retomando los pliegues habituales previos al injerto de la toxina botulínica. 

Gracias a su evolución, hoy día se usa el botox, conjuntamente con hilos tensores y ácido hialurónico, uno de los tratamientos con fines estéticos no invasivos o quirúrgicos más demandados del mercado de la estética y la belleza, en especial, por las mujeres. 

Su indicación especial es para tratar las arrugas, devolver la juventud al rostro y corregir la flacidez de la cara, cuello y escote.

En el campo de la medicina, se usa en diversos sectores como el oftalmológico, dirigido en 2 vertientes: patológicos y cosméticos. Para fines medicinales, la toxina botulínica, se usa en:

  • Blefaroespasmo.
  • Espasmos hemifaciales.
  • Retracciones palpebrales, pacientes con oftalmopatía tiroidea y algunos tipos de estrabismo. 

Mientras en el campo de la cosmética, se usa en menor cantidad en ciertos músculos localizados, cuya finalidad es paralizar áreas pequeñas para suavizar los surcos perioculares o patas de gallo.

¿Cómo se aplica el tratamiento con la toxina botulínica o botox?

En el amplio campo de la estética, la toxina botulínica se inyecta con jeringas muy finas para controlar las dosis. Se realiza sin anestesia, aunque muchos médicos colocan algún anestésico local. 

Su duración es entre 3 a 6 meses, luego de lo cual el paciente debe realizarse una infiltración, en caso de querer mantener el efecto alisado. La toxina se aplica generalmente en la mitad superior del rostro, en el entrecejo y borde de los ojos.

Previamente, se realiza una evaluación oftalmológica completa, además de un examen de la región palpebral y periocular. Igualmente, se toman imágenes previas y posteriores al tratamiento para evidenciar y registrar la eficacia de la toxina botulínica. 

Luego de la aplicación de la toxina, la persona no debe acostarse por lo menos durante 4 horas. Después de 24 horas, tampoco debe ejercitarse o exponerse a los rayos solares, saunas o masajes faciales. Los resultados se asentarán transcurridos 4 días y perderá su efectividad progresivamente con los meses.

Consideraciones previas a su aplicación

Todo lo anterior, es producto de una evaluación previa en consulta, donde el profesional tomará muestras gestuales de la persona de diversas maneras: levantando las cejas, frunciendo el ceño, gesticulando la cara a modo de enfado o alegre gesticulando sonrisas, etc. 

Esta evaluación deja ver e identificar las arrugas de expresión, pudiendo apreciar con mayor exactitud en qué áreas se aplicará la toxina botulínica.

En este sentido, se evalúa la interacción muscular frontal, corrugadores y procerus, según la anatomía de los fascículos fibrosos de los distintos músculos, propiciando una adecuada cantidad de estados emocionales. Para ilustrar mejor este aspecto, veamos algunos ejemplos:

  • Al levantar la frente, con predominio del frontal medial sobre procerus y corrugadores, la emoción reflejada puede ser de expectación, curiosidad, ilusión, burla, etc
  • La armonía entre frontal como elevador y músculos depresores, procerus y corrugadores, transmite amistad, serenidad, sosiego, etc.
  • Si los corrugadores y procerus son dominantes en el frontal, la frente se deprime en su porción central. Pudiendo expresar preocupación, angustia, agotamiento, etc.
  • Mientras que si la acción de las fibras laterales del frontal predomina la porción externa del orbicular, se infiere sorpresa, felicidad, entusiasmo, alegría, etc.
  • De predominar el trabajo orbicular sobre las laterales del músculo frontal,  se expresa ansiedad, tristeza, agotamiento, hastío, etc.

En cuanto a las patas de gallo, estas se deben a la contracción de la porción externa del nervio orbicular. Y al transcurrir el tiempo se pierde elasticidad en la piel, por tanto, estos surcos se marcarán aún estando en reposo.

Otra zona evaluada es la posición de las cejas, donde de acuerdo al balance de la parálisis muscular condicionada, se podrá modular la altura de estas. Con ello, se debilita en exceso el trabajo del músculo frontal, generando una caída de la altura de las cejas, lo que es generalmente aprobado para los hombres.

No así con las mujeres, dado que este hecho condiciona un efecto negativo, dando lugar a un aspecto envejecido. Porque la ceja femenina debe erigirse sobre el arco supraorbitario con una curva ascendente desde adentro hacia fuera. La supresión de esta línea ascendente sugiere un envejecimiento.

¿Cómo actúa el botox en la piel?

Con el propósito de comprender mejor cómo actúa la toxina botulínica en el paciente, es menester identificar los 2 tipos de arrugas:

  • Estáticas: aquellas producto del propio descolgamiento de los tejidos, así como pérdida de colágeno. El movimiento facial habitual interfiere en sus cambios, y no las hace menos visibles.
  • Dinámicas: se refiere a las que se originan del movimiento repetitivo. En este caso, la mímica del rostro las hace más o menos visibles, por tanto, serán menos visibles en caso de haber una expresión facial relajada.

Sobre estas dinámicas trabaja la toxina botulínica, paralizando según convenga el trabajo de ciertos músculos, limitando a su vez el gesto facial habitual, al igual que la formación y visibilidad de las arrugas dinámicas faciales.

Por ello, la persona debe ser cuidadosa al elegir el profesional, puesto que de usar la toxina botulínica incorrectamente, se perderá la expresión natural. Y el objetivo es aportar naturalidad, al tiempo de prevenir las arrugas en la piel. 

¿Existen efectos secundarios luego del tratamiento con toxina botulínica?

Como cualquier intervención con toxina, pueden existir algunos efectos adversos menores luego del tratamiento con toxina botulínica, generalmente asociados a:

  • Dolor de cabeza.
  • Pequeños hematomas, que desaparecen luego de 24 a 48 horas del tratamiento.
  • Irritación.
  • Lagrimeo o enrojecimiento de los ojos.
  • Enrojecimiento o irritación.
  • Párpados caídos, es poco frecuente, pero puede suceder, desaparece en unos 2 meses. 

En conclusión, el lugar para aplicar la toxina botulínica dependerá de una evaluación rigurosa de cada caso, así como la interacción de la acción de los diversos grupos de músculos de cada persona. Debiendo recordar que cada persona es única, y deberá tratarse según su anatomía particular.

Publicaciones Similares